El teatro de calle y de sala han sido los ejes centrales en la trayectoria de la compañía vasca Trapu Zaharra. Después de 44 años, la agrupación anuncia su cierre con el espectáculo ‘La última y nos vamos’, una despedida que busca ser una reflexión tranquila y sin melancolía.
Un recorrido marcado por el teatro de calle
Desde sus inicios, Trapu Zaharra ha apostado por el teatro en espacios improvisados, como los frontones de pueblos vascos, en un momento en que las infraestructuras para actuar en sala eran limitadas en las ciudades y prácticamente inexistentes en los pueblos. Según explica Santi Ugalde, uno de los fundadores, su pasión por el teatro de calle radica en su trato directo con el público, invitando a los espectadores a participar en sus juegos y a vivir la experiencia en primera persona.
El humor como herramienta de narración
Durante más de una treintena de espectáculos, la compañía ha utilizado el humor para contar la historia del perdedor. Este enfoque sitúa a los actores en una posición subalterna respecto al público, creando una dinámica cercana y espontánea. Ugalde señala que, a lo largo del tiempo, han tenido que enfrentarse a situaciones en las que espectadores confundían la ficción con la realidad, incluso terminando en comisaría en varias ocasiones.
Críticas y reflexiones sobre el oficio
El actor y fundador critica que los fondos institucionales suelen centrarse en la producción teatral y reclama mayor apoyo a la distribución de las obras, que es lo que realmente da vida a la compañía. Además, Ugalde recuerda que en sus inicios realizaban un teatro más arriesgado y loco, pero el cansancio psicológico ha sido un factor determinante para su decisión de cerrar.
El último espectáculo y su significado
El cierre de Trapu Zaharra llega con una obra que parodia a Miguel Delibes a través de ‘Cinco horas con Mario’. La pieza reflexiona sobre la soledad y la relación de pareja, jugando con la idea de representar escenas en la calle o en la sala. Ugalde explica que este espectáculo busca explorar el conflicto entre cultura y entretenimiento, y la forma en que se perciben en diferentes espacios.
¿Qué sigue para la compañía?
Tras su despedida en Valladolid, Trapu Zaharra participará en otros festivales, como el de Bilbao y Vitoria, cerrando así un ciclo de cuatro décadas dedicado al humor y la calle. La compañía deja un legado que invita a reflexionar sobre la importancia del teatro de calle y su impacto en la cultura vasca y española.
¿Qué opinas sobre el cierre de una compañía con tanta historia en el teatro de calle? ¿Crees que el apoyo institucional debería cambiar para fortalecer este tipo de arte? Comparte tu opinión en los comentarios.




