En Perú y en buena parte del mundo hispanohablante, decir el nombre completo de una persona suele implicar un detalle que sorprende fuera de la región: dos apellidos. Esta práctica, que puede parecer inusual para quienes no están familiarizados, tiene raíces históricas, sociales y culturales profundas que explican su existencia y función.
¿De dónde viene la costumbre de tener dos apellidos?
La tradición de usar dos apellidos en el mundo hispano es anterior a la oficialización moderna del registro civil. En zonas como Castilla y Aragón, durante siglos, las mujeres conservaban su apellido al casarse, a diferencia de otras culturas europeas. Esto ayudó a consolidar la idea de que cada persona tuviera un apellido paterno y otro materno, que reflejaban su filiación familiar.
En la Edad Media, los apellidos no eran fijos y podían variar dentro de una misma familia. Algunos se formaban por oficios, rasgos físicos o lugares de origen, y muchos terminados en “-ez” eran patronímicos, como Martínez (hijo de Martín) o Rodríguez (hijo de Rodrigo).
El papel de los registros y la institucionalización
El cambio sustancial ocurrió en el siglo XVI, con la instauración de registros parroquiales impulsados por el Concilio de Trento, que permitieron un control sistemático de nacimientos, matrimonios y defunciones. En el siglo XIX, en España, estos registros pasaron a ser civiles, con fines administrativos como impuestos y reclutamiento militar, y la tradición se extendió a América Latina.
¿Cuál es la función del doble apellido?
Su función principal es la identificación, especialmente en sociedades con apellidos muy comunes como López, Fernández o García. El doble apellido ayuda a reducir confusiones en trámites oficiales, registros y archivos históricos. Además, refleja la filiación, mostrando de manera clara las raíces paterna y materna, lo que facilita rastreos genealógicos y herencias documentales.
Variantes en otros países
En Portugal y Brasil, también es común el uso de dos apellidos, aunque en algunos casos el primero corresponde a la madre y el segundo al padre, siendo este último el más utilizado en la vida cotidiana. En Argentina, por ejemplo, la elección del orden puede ser más flexible, influenciada por la diversidad de inmigrantes europeos.
¿Qué dice la ley en Perú?
En Perú, la normativa establece en el Código Civil que al hijo le corresponde el primer apellido del padre y el de la madre. Sin embargo, en marzo de 2023, el Tribunal Constitucional ordenó que el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) permita a los padres decidir de común acuerdo el orden de los apellidos del menor. En caso de desacuerdo, la decisión pasa a un juez, quien debe garantizar el interés superior del niño.
Este fallo también implica que si se decide que el apellido de la madre vaya primero, el Reniec debe expedir una nueva acta de nacimiento y actualizar los documentos del menor, respetando su derecho a la identidad.
¿Por qué importa esta tradición?
Más allá de su función práctica, el uso de dos apellidos en países hispanohablantes es un símbolo de la identidad familiar y cultural. Permite mantener viva la memoria de ambas ramas familiares y refleja una visión más inclusiva de la filiación, en contraste con otros sistemas que solo consideran un apellido.
¿Crees que esta tradición debería mantenerse o adaptarse a nuevas formas de identificación? La discusión sigue abierta en muchos países, incluyendo Perú, donde la jurisprudencia ha dado pasos importantes hacia una mayor flexibilidad y respeto por la elección familiar.




