El socialismo del siglo 21 y su carácter delictivo
El denominado socialismo del siglo 21 no es una entidad política convencional, sino que, según la fuente, sería un “grupo delictivo organizado” definido por la Convención de Palermo como un conjunto estructurado de personas que actúan concertadamente para cometer delitos graves con el fin de obtener beneficios económicos o materiales.
Origen y expansión del grupo
Desde la llegada de Hugo Chávez a Venezuela en 1999, este movimiento se habría instalado y expandido en toda América, con alianzas públicas con dictadores como Fidel Castro y Lula da Silva. La fuente señala que el sistema criminal castrista de Cuba, financiado por el petróleo venezolano, sería la base para construir un ataque sostenido contra la libertad y los derechos humanos en la región.
El perfil del grupo delictivo
Este grupo, según la fuente, comenzó con figuras como Chávez, Castro, Lula y sus entornos, cumpliendo exactamente la definición de la Convención de Palermo, ya que habrían actuado concertadamente para cometer delitos y obtener beneficios económicos, perpetuarse en el poder y expandir su influencia en toda América.
Expansión y consolidación de dictaduras
El informe indica que el grupo se fue expandiendo con las dictaduras de Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador y con gobiernos considerados para dictatoriales en países como Argentina, Paraguay, Perú, México y Chile. La historia del siglo 21 en las Américas, hasta 2025, sería la crónica de la expansión del socialismo del siglo 21, con crímenes de lesa humanidad, corrupción, narcotráfico y represión.
Impacto en la región y en la seguridad
El mapa poblacional de las Américas habría cambiado por los efectos de estos crímenes, con millones de exiliados y una profunda transformación en las economías y conductas sociales. La inseguridad, la corrupción y la manipulación del crimen organizado habrían sido herramientas para mantener el poder y controlar a la población.
El desmontaje y la lucha contra la impunidad
El documento sostiene que el proceso de desmontaje de estas dictaduras está en marcha, impulsado por la estrategia de seguridad de Estados Unidos y otros países. Sin embargo, advierte que los criminales buscan dejar el gobierno sin ceder el poder, por lo que la impunidad no sería una opción para garantizar la recuperación de la libertad en la región.
¿Qué sigue?
Para avanzar en la lucha contra este “grupo delictivo organizado”, sería imprescindible fortalecer las instituciones y aplicar la ley sin concesiones. La fuente concluye que la impunidad no es una opción y que la historia del siglo 21 en las Américas aún está en marcha, con la esperanza de revertir los daños y restaurar la democracia.




