A pocos días de una nueva elección presidencial en Perú, el debate sobre el futuro del sistema de salud vuelve a cobrar relevancia. La experiencia internacional y organismos como la OCDE, la OMS/OPS, Banco Mundial, BID y la OIT coinciden en que el país necesita cambiar su modelo fragmentado y hospitalocéntrico para centrarse en el primer nivel de atención, que es la puerta de entrada al sistema.
El principal problema del sistema peruano
Desde la economía de la salud, la Organización Mundial de la Salud señala que aproximadamente el 80% de los problemas de salud de una población deberían resolverse en el primer nivel de atención. Solo un 15% en el segundo nivel y aproximadamente el 5% en hospitales altamente especializados. Sin embargo, la realidad peruana se asemeja más a un triángulo invertido, con la mayor inversión en hospitales y centros de alta complejidad, mientras que los centros de salud y policlínicos enfrentan limitaciones en infraestructura, personal y tecnología.
El reto más urgente: fortalecer el primer nivel
El próximo Gobierno debe priorizar la modernización del primer nivel de atención. Esto implica renovar establecimientos, refundar las Redes Integradas de Salud, mejorar la disponibilidad de médicos, enfermeras y medicamentos, y migrar hacia mecanismos de financiamiento que premien resultados en salud, no solo la ejecución presupuestal. La OCDE ha señalado la necesidad de mejorar la coordinación, reducir la fragmentación y fortalecer la atención primaria.
Desafíos en EsSalud y el acceso a medicamentos
Para EsSalud, el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas, como diabetes y hipertensión, exigen un modelo menos centrado en hospitales y más en seguimiento ambulatorio. La expansión de la telesalud y la creación de IPRESS digitales son estrategias que podrían potenciar la atención en el primer nivel.
Por otro lado, el acceso a medicamentos sigue siendo un problema. Aunque cerca del 100% de los peruanos cuenta con algún seguro de salud, miles de familias compran medicamentos con recursos propios debido a desabastecimiento, corrupción y demoras en la atención. El gasto de bolsillo sigue siendo una barrera importante, especialmente para los hogares de menores ingresos.
Inclusión de la población activa y horarios extendidos
Una población frecuentemente olvidada es la Población Económicamente Activa (PEA). Muchos trabajadores terminan su jornada cuando los centros asistenciales ya cerraron, lo que convierte a la emergencia en su única opción. El próximo Gobierno debería impulsar horarios extendidos y centros especializados para pacientes crónicos, articulando mejor las capacidades del primer nivel en MINSA y EsSalud.
¿Qué significa esto para el futuro?
La salud del Perú en los próximos años no dependerá solo de construir más hospitales, sino de cambiar el paradigma hacia la prevención y la atención oportuna. Se trata de atender a usuarios sanos para mantenerlos en ese estado, detectar enfermedades antes de que requieran hospitalización y evitar que problemas controlables se conviertan en costos elevados para las familias y el Estado.
Este es, sin duda, uno de los mayores desafíos sanitarios del Perú hacia 2030. La apuesta por fortalecer el primer nivel de atención será clave para un sistema más eficiente, equitativo y sostenible.





