El Mundial de Fútbol 2026, que se desarrollará en México, Estados Unidos y Canadá, no genera la misma emoción en la población mexicana que en ediciones anteriores. Un estudio reciente revela que la afición en las ciudades sede mexicanas muestra un bajo entusiasmo y preocupaciones sobre el impacto urbano del evento.
¿Por qué la afición mexicana no está emocionada?
Según una encuesta aplicada a 460 habitantes en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, solo un promedio de 2.57 personas manifestó entusiasmo por el torneo, y 2.54 señalaron que participarán en actividades para fortalecer sus lazos sociales en torno al Mundial. Estas cifras reflejan un interés moderado y, en algunos casos, escaso.
Preocupaciones principales de los residentes
- Impacto urbano: La mayoría de los encuestados expresó preocupación por el aumento en el costo de vida, con un promedio de 4.67 en una escala de 1 a 5.
- Congestión y ruido: El incremento en el tráfico y la contaminación también generan inquietud, con promedios de 4.28 y 4.22 respectivamente.
- Desplazamiento: La posible movilidad de residentes en zonas afectadas fue señalada con un promedio de 3.68.
¿Qué beneficios y desigualdades trae el Mundial?
El sondeo indica que, aunque se prevén ganancias económicas y oportunidades laborales en las ciudades sede, la percepción mayoritaria es que estos beneficios no serán distribuidos de manera equitativa. Esto refuerza la idea de que el evento responde más a intereses de mercado y televisión que a la experiencia ciudadana.
El impacto en las ciudades y las desigualdades urbanas
Expertos como Luis Alfonso Escudero Gómez y Álvaro López López, de la UNAM y la Universitat de les Illes Balears, señalan que las inversiones en infraestructura y renovación urbana para el Mundial podrían profundizar las desigualdades existentes. Mientras algunas zonas muestran avances, otras continúan enfrentando carencias históricas, lo que podría ampliar los contrastes urbanos.
Reflexión final: ¿Qué nos dice el bajo interés?
El bajo entusiasmo en México por el Mundial 2026 refleja, según los especialistas, una percepción de que el evento no logra conectar con las necesidades y expectativas de la población. Además, pone en evidencia las desigualdades urbanas y la distribución de beneficios económicos. ¿Será este un llamado a repensar cómo y para quién se organizan estos grandes eventos deportivos?
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