La Selección Mexicana está a un paso de lograr algo que nunca ha conseguido en toda su historia en las Copas del Mundo: ganar sus tres partidos en la fase de grupos. Tras imponerse a Sudáfrica y Corea del Sur en los primeros compromisos del Mundial 2026, el equipo dirigido por Javier Aguirre llega al tercer partido con la posibilidad de cerrar la fase con un rendimiento perfecto y romper una deuda histórica.
El inicio del camino: victorias que ilusionan
México comenzó su participación en el Mundial 2026 con una victoria de 2-0 sobre Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México. El conjunto nacional mostró orden, intensidad y contundencia para sumar sus primeros tres puntos y liderar el Grupo A desde la primera jornada.
En su segundo compromiso, el equipo logró una ajustada victoria de 1-0 ante Corea del Sur en un encuentro muy disputado. Javier Aguirre señaló que, “es un partido para olvidar, pero un resultado para recordar”. Con estos resultados, México prácticamente aseguró su clasificación a los octavos de final, con seis puntos en su haber.
La historia en la fase de grupos y la oportunidad actual
Históricamente, México ha tenido destacadas actuaciones en la fase de grupos, pero nunca ha conseguido cerrar esa ronda con tres triunfos consecutivos. En ediciones anteriores, el equipo estuvo cerca, pero siempre dejó puntos en el camino con empates o derrotas.
Desde 2018, la última vez que México logró dos victorias consecutivas en mundiales, el equipo no ha podido alcanzar la tercera en la misma fase. En el Mundial de Corea-Japón 2002, venció a Croacia y Ecuador, pero empató ante Italia. En Rusia 2018, derrotó a Alemania y Corea del Sur, pero cayó frente a Suecia.
El contexto actual y la importancia del tercer triunfo
Con el Mundial en territorio mexicano, la selección tiene una oportunidad única para romper esa barrera histórica. El ambiente ha cambiado tras las dos victorias iniciales, y aunque el funcionamiento del equipo no convence completamente a la afición, el resultado ha generado ilusión.
Lograr un tercer triunfo en la fase de grupos también tendría un impacto psicológico y estratégico, ya que terminar como líder del grupo facilitaría el camino en la siguiente ronda y fortalecería la confianza del equipo para avanzar más allá del tradicional “quinto partido”.
El próximo reto: República Chequia
El siguiente compromiso será ante República Chequia, un rival que también busca avanzar a la siguiente fase y que representa una prueba exigente para el Tri. Sin embargo, el momento futbolístico y emocional del equipo mexicano lo coloca como favorito para seguir alimentando el sueño mundialista.
En definitiva, la posibilidad de escribir una página dorada en la historia del fútbol mexicano está más vigente que nunca. Después de décadas de intentos, la selección tiene en sus manos la oportunidad de lograr una marca inédita y hacer de este Mundial uno de los más memorables para el país.





