La importancia de la transición justa en las negociaciones climáticas
El concepto de transición justa ha ido ganando relevancia en las negociaciones internacionales sobre cambio climático, según explicó Javier Dávalos, experto en política climática y participante en la reciente Conferencia del Clima de Bonn. Aunque los avances en la ciudad alemana puedan parecer modestos, el especialista advierte que es fundamental mantener un “optimismo realista” de cara a la COP31 de noviembre.
El contexto de las negociaciones y los avances en Bonn
En la conferencia, uno de los temas centrales fue la configuración del nuevo Mecanismo para una Transición Justa, aprobado en la COP30 de Belém. Este mecanismo busca crear un arreglo institucional que contemple la justicia tanto a nivel local como internacional en materia de cooperación para dejar atrás los combustibles fósiles.
El papel de la transición energética y los desafíos pendientes
Según Dávalos, la transición hacia energías limpias “se está produciendo” y se espera que en breve se observe el declive de los combustibles fósiles, un paso necesario para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Sin embargo, enfatiza que todos los países deben cumplir con sus planes climáticos, conocidos como Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs), aunque señala que los compromisos actuales no son suficientes para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5 grados.
La discusión sobre los combustibles fósiles
En la Conferencia de Santa Marta, en abril, unos 60 países discutieron “cómo hacer que las economías dejen de depender de los combustibles fósiles”, sin centrarse en si estos deben ser mencionados en los acuerdos, sino en las estrategias para reducir su uso. La esperanza de que los fósiles sean abordados en el acuerdo final de la COP31 mantiene viva la expectativa.
El financiamiento y la cooperación internacional
Dávalos subraya que sin recursos adecuados, los procesos de transición energética justa son inviables. La demanda de los países en desarrollo es que el financiamiento cumpla con el mandato del Convenio Marco de Naciones Unidas, que reconoce una deuda histórica de los países que más han emitido gases y han logrado altos niveles de desarrollo a partir de la industrialización.
El Fondo Verde del Clima y otros canales públicos deben ser la fuente principal, complementados con fondos del sector privado, según el experto. Además, señala que los contribuyentes están dispuestos a destinar parte de sus impuestos a acciones climáticas, dado el aumento de las olas de calor y las afectaciones en distintas regiones, como Europa y Latinoamérica.
El escenario internacional y los obstáculos
El experto advierte que el negacionismo y la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París representan un momento crítico para el multilateralismo. Sin embargo, destaca que otros países no han seguido ese ejemplo y que el sistema internacional, pese a los obstáculos, continúa avanzando.
Expectativas para la COP31 y retos futuros
De cara a la próxima cumbre en noviembre, Dávalos señala que sería satisfactorio contar con un mecanismo de transición justa que incluya la movilización de financiamiento, procesos de cooperación internacional y la protección de los derechos humanos y la salud de los ecosistemas.
El papel de la región y las energías limpias
En Latinoamérica, uno de los retos es evitar que la transición energética incluya proyectos de gas fósil, considerado por algunos como una energía de transición. El objetivo es avanzar directamente hacia energías limpias, como la eólica y solar, siguiendo ejemplos de países como España.
En conclusión, aunque los avances en Bonn puedan parecer limitados, el camino hacia una transición justa y efectiva en la lucha contra el cambio climático continúa, con la esperanza puesta en que los compromisos se traduzcan en acciones concretas en la COP31.





