La Ley Seca en la Ciudad de México durante el Mundial 2026: pérdidas económicas y aumento de la informalidad
Las restricciones impuestas por la Ley Seca en la Ciudad de México el pasado 24 de junio han generado un intenso debate sobre su impacto económico y social en el marco del Mundial 2026. Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), la prohibición de venta de bebidas alcohólicas en esa jornada ocasionó pérdidas estimadas entre 12 y 15 millones de pesos para el sector formal.
Esta medida, lejos de frenar el consumo, solo modificó los canales de compra y elevó los precios para los aficionados. Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC, afirmó que cerca de cinco mil establecimientos se vieron impedidos de participar en un día de alta demanda, justo cuando intentan recuperarse tras semanas de manifestaciones sociales.
Consecuencias económicas y sociales de la restricción en la capital
Muchas personas optaron por abastecerse con anticipación o recurrieron a la compra clandestina, lo que alimentó la informalidad y afectó el bolsillo de quienes buscaban disfrutar del evento deportivo. La diferencia con otras sedes mundialistas en México es evidente. Según el organismo, México es el país donde la pasión por el fútbol se ha vivido con mayor intensidad, en contraste con Canadá y Estados Unidos, donde la respuesta del público ha sido más tibia y los estadios han lucido vacíos.
En el país, los festejos y la hospitalidad han marcado la diferencia, transformando a las ciudades anfitrionas en epicentros de celebración. La gestión del Mundial en ciudades como Guadalajara y Monterrey ha sido distinta, ya que en estas zonas las autoridades optaron por facilitar y organizar la fiesta, permitiendo que los seguidores vivieran la experiencia con orden y alegría.
Discrepancias en la gestión del evento y llamado a la reconsideración
El análisis de la ANPEC revela que en lugares como la Minerva y la Macroplaza, los festejos se desarrollaron sin incidentes graves, demostrando que la convivencia y la seguridad pueden ir de la mano. En contraste, la aplicación de la Ley Seca en la Ciudad de México ha generado malestar y cuestionamientos. Rivera cuestionó si en otras sedes se ha mantenido el orden sin limitar las libertades, ya que en la capital la estrategia ha impulsado la clandestinidad y restringido el derecho a celebrar responsablemente.
El organismo hizo un llamado a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México para que revalúe la pertinencia de mantener la Ley Seca en los próximos partidos de la selección nacional. Argumentan que la evidencia demuestra que es posible preservar el orden público sin comprometer la actividad económica ni la libertad de expresión popular. Las concentraciones en espacios como el Ángel de la Independencia han sido sin incidentes mayores, salvo residuos habituales tras eventos masivos.
¿Qué sigue? La discusión continúa sobre la efectividad de las restricciones en eventos de alta demanda social y turística. La experiencia en otras ciudades mexicanas invita a reflexionar sobre la necesidad de políticas más facilitadoras que promuevan la celebración responsable y la economía local, sin afectar derechos fundamentales.





