¿Qué son y cómo se diferencian los fenómenos tropicales?
Cuando un sistema de baja presión se forma sobre aguas tropicales, puede derivar en distintos fenómenos: depresión tropical, tormenta tropical o huracán. La clave para distinguirlos radica en la velocidad de sus vientos y el impacto potencial en tierra firme, según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).
Factores que definen cada fenómeno
De acuerdo con Cenapred, una depresión tropical presenta vientos menores de 63 kilómetros por hora. Cuando la velocidad de los vientos supera los 63 km/h, el sistema se convierte en una tormenta tropical y recibe un nombre asignado por la Organización Meteorológica Mundial. Si los vientos sostenidos superan los 119 km/h, el ciclón alcanza la categoría de huracán, que puede generar lluvias intensas y cubrir áreas con su zona nubosa, que puede alcanzar hasta 900 kilómetros de diámetro.
Formación y evolución de estos sistemas
Según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), un ciclón tropical surge sobre los océanos tropicales cuando la temperatura superficial del agua supera los 26 ℃ y hay una zona de baja presión atmosférica. La formación comienza con el ascenso de aire caliente y húmedo, que libera vapor de agua, generando calor latente y alimentando el sistema. La rotación de la Tierra influye en su comportamiento, haciendo que en el hemisferio norte estos sistemas giren en sentido contrario a las manecillas del reloj.
El ciclo evolutivo inicia como una perturbación tropical, que si se intensifica, pasa a depresión tropical, luego a tormenta tropical y, en caso de seguir creciendo, a huracán si los vientos superan los 119 km/h.
Impactos y riesgos
La capacidad destructiva varía según la intensidad. Las depresiones tropicales suelen causar lluvias moderadas y vientos leves, pero en zonas vulnerables pueden provocar inundaciones locales. Las tormentas tropicales incrementan el riesgo de desbordamientos de ríos, deslaves y oleaje elevado en costas. Los huracanes, en su máxima categoría, pueden devastar áreas extensas, arrasar infraestructuras y causar daños severos, siendo la categoría cinco la más destructiva, con vientos superiores a 250 km/h.
¿Qué hacer ante cada fenómeno?
Identificar correctamente el fenómeno permite a la población anticipar riesgos y actuar con mayor preparación. Mientras una depresión tropical presenta vientos menores a 63 km/h y lluvias moderadas, una tormenta tropical implica vientos más fuertes y mayor riesgo de inundaciones. Un huracán representa el nivel máximo de peligro, con lluvias torrenciales y vientos extremadamente destructivos.
Las autoridades recomiendan seguir los avisos oficiales, evitar zonas de riesgo y preparar suministros básicos ante la proximidad de estos fenómenos. El seguimiento constante a través de fuentes oficiales es esencial para reducir daños y proteger a las comunidades.
Comprender estas diferencias, basadas en la información de Cenapred y CONAGUA, ayuda a la sociedad a estar mejor preparada ante la temporada de ciclones, que cada año pone a prueba la capacidad de respuesta en zonas costeras y del interior del país.





