Hidroituango en la mira ante la amenaza de El Niño
Con la posible llegada del fenómeno de El Niño y los niveles de los embalses en niveles críticos, la central hidroeléctrica más importante de Colombia, Hidroituango, se encuentra en una carrera contra el tiempo para fortalecer su capacidad de almacenamiento de agua y garantizar la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
El papel estratégico de Hidroituango
Actualmente, Hidroituango aporta cerca del 17% de la energía consumida en Colombia. Cuando todas sus unidades de generación funcionen a plena capacidad, esa participación podría superar el 20%, consolidándola como una pieza clave para evitar una crisis energética en el país.
Retos y avances en la recuperación de la capacidad
Para aumentar su reserva de agua, la empresa responsable, Empresas Públicas de Medellín (EPM), trabaja en la remoción de vegetación en 68 hectáreas que quedaron cubiertas tras la contingencia de 2018, cuando un colapso en un túnel auxiliar generó una emergencia y afectó el entorno ambiental y social. La meta es llegar a la cota 420, nivel máximo autorizado, lo que equivaldría a una capacidad similar a la de una planta térmica de 130 megavatios, suficiente para abastecer a Medellín durante aproximadamente 15 días.
Desafíos regulatorios y ambientales
El proceso no es solo técnico. La operación del embalse está sujeta a regulaciones que limitan la cantidad de agua que puede almacenarse y descargarse. Por ello, EPM solicitó a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) una flexibilización temporal para cambiar la regla de operación, permitiendo que el caudal que entra no tenga que ser igual al que sale, mientras persistan las condiciones de El Niño.
Perspectivas y riesgos
Según el gerente general de EPM, John Maya Salazar, los trabajos de remoción de vegetación estarían finalizados en septiembre, y el llenado del embalse podría comenzar en noviembre, siempre que las condiciones técnicas y regulatorias sean favorables. Sin embargo, el caudal del río Cauca ya muestra una reducción significativa, con aportes entre 800 y 1,000 metros cúbicos por segundo en abril, disminuyendo en mayo.
Además, septiembre, cuando se espera completar la remoción y comenzar el llenado, coincide con una de las fases de mayor intensidad del fenómeno de El Niño, lo que podría incrementar la demanda energética por el uso de sistemas de aire acondicionado y ventiladores, poniendo a prueba la capacidad del sistema eléctrico colombiano.
¿Qué sigue en la estrategia?
La situación requiere de una coordinación estrecha entre las labores en terreno y las decisiones regulatorias. Aunque EPM asegura que mantiene el control de la operación y que cumple con la normativa vigente, la atención se centra en si las medidas de flexibilización y las condiciones climáticas permitirán a Hidroituango cumplir con su objetivo de fortalecer las reservas de agua antes de que la sequía se intensifique.
El futuro de la estabilidad energética del país dependerá de cómo se gestionen estos desafíos en las próximas semanas y meses, en un contexto donde la anticipación y la adaptación serán clave para evitar una crisis en el sistema eléctrico colombiano.




