La infanta Cristina ha decidido dar un giro a su vida personal y profesional. Tras más de una década residiendo en Ginebra, la hija menor de los reyes Juan Carlos I y Sofía ha optado por regresar de forma definitiva a España y establecer su residencia en Barcelona.
Un cambio motivado por motivos familiares y profesionales
Según publica ¡HOLA!, la infanta habría dejado su trabajo en la Fundación Aga Khan, donde desarrolló una larga trayectoria en cooperación internacional y se convirtió en una figura respetada en ese ámbito. Actualmente, mantiene un puesto en la Fundación La Caixa, lo que le brinda mayor flexibilidad para fijar su residencia en España.
El significado emocional y familiar del traslado
La decisión también responde a cambios en sus circunstancias personales. Sus cuatro hijos ya viven en diferentes lugares: Juan e Irene en Reino Unido, Miguel en Madrid y Pablo en Barcelona, donde desarrolla su carrera deportiva. La adquisición de un inmueble en el barrio de Pedralbes en 2024, en el mismo edificio donde la familia vivió durante la infancia de sus hijos, simboliza un regreso a un pasado feliz antes de su traslado a Suiza en 2013.
Una vida centrada en la familia y el trabajo
Durante los últimos tiempos, Cristina había incrementado sus viajes a España para compatibilizar sus compromisos laborales con el deseo de pasar más tiempo con sus hijos y acompañar a la reina Sofía y al rey Juan Carlos cuando las circunstancias lo requerían. La mudanza definitiva refleja esa tendencia y busca ofrecer mayor estabilidad.
Continuidad en sus responsabilidades y vida privada
Desde Barcelona, la infanta continuará participando en proyectos internacionales relacionados con cooperación y desarrollo, especialmente en África y Latinoamérica, en los que lleva más de tres décadas involucrada. En el ámbito privado, mantiene una estrecha relación con sus hijos y sus parejas, priorizando el tiempo en familia y sus proyectos personales.
Impulso a su cercanía con la Casa Real y la familia
Este traslado también facilitará sus visitas a Madrid y sus desplazamientos a Abu Dabi para ver al rey emérito, según fuentes cercanas. La mudanza marca el fin de una etapa en Ginebra y el comienzo de una nueva en Barcelona, ciudad que vuelve a convertirse en su refugio y escenario de una vida más estable y cercana a su familia.





