Recuperando la historia visual del anarquismo en la Guerra Civil española
Un reciente libro de la historiadora Almudena Rubio rescata el legado de dos destacadas fotógrafas que inmortalizaron la lucha antifascista durante la Guerra Civil española: Kati Horna (1912-2000) y Margaret Michaelis (1902-1985). Sus obras permanecieron ocultas durante décadas, sepultadas en un archivo en Países Bajos, hasta que fueron recuperadas en una investigación que revela su importante contribución al imaginario visual del movimiento anarquista.
El archivo y la investigación
El archivo fotográfico de la Oficina de Propaganda Exterior de la federación anarquista CNT-FAI, ubicado en el Instituto Internacional de Historia Social (IISH) en Ámsterdam, fue el punto de partida para la investigación titulada ‘Las cajas de Ámsterdam. Margaret Michaelis y Kati Horna en la Guerra Civil’. En 1939, unas 2,300 fotografías originales y casi 6,000 negativos de celuloide y vidrio fueron sacados en cajas de madera de Barcelona para evitar que cayeran en manos del franquismo. Estas obras fueron recuperadas en Países Bajos casi una década después, en un proceso que duró diez años.
Las protagonistas y su impacto
Rubio, quien dirigió la investigación, señala que ambas mujeres, judías y nacidas en el Imperio Austrohúngaro, rompieron con los roles de género de su época. Margaret Michaelis, nacida en Polonia, llegó a Barcelona en 1933 y se convirtió en la fotógrafa de confianza de la CNT-FAI. Por su parte, Kati Horna, originaria de Hungría, arribó en 1937, en plena guerra, para relevar a Michaelis. Ambas contribuyeron a configurar el imaginario visual del antifascismo y del anarquismo en España.
Sus vidas y obra en el exilio
Tras la persecución antisemita del nazismo, ambas fotógrafas huyeron de Europa: Michaelis se exilió en Australia, donde falleció en 1985, mientras que Horna se exilió en México, donde murió en 2000. Mientras otros fotoperiodistas documentaron principalmente los combates en el frente, ellas enfocaron su trabajo en la retaguardia, retratando la vida cotidiana, las mujeres trabajadoras y los niños, en momentos políticos distintos: Michaelis capturó la Barcelona revolucionaria durante la República, y Horna documentó la ciudad en los inicios del derrumbe durante la guerra.
Reconocimiento y legado
Las fotografías de Horna y Michaelis aparecen juntas en la portada del número cinco de ‘Umbral’, revista gráfica anarquista de 1937-1939, considerada un diálogo visual entre ambas. Aunque no está claro si llegaron a conocerse personalmente, la llegada de Horna coincide con la salida de Michaelis de España, lo que invita a seguir investigando sobre su posible relación.
El legado de estas fotógrafas quedó en el olvido tras su exilio, y sus obras no fueron valoradas en su justa medida. Sin embargo, en años recientes, Barcelona bautizó unos jardines en su honor, y se planean exposiciones y placas conmemorativas en Madrid para reconocer su aportación. Rubio destaca que este momento, coincidiendo con el 90 aniversario del inicio de la Guerra Civil, es oportuno para situarlas en el lugar que merecen y valorar su impacto en la historia visual del conflicto.
Reflexión final
El rescate de su obra no solo recupera su memoria, sino que también invita a reflexionar sobre la importancia de la fotografía como testimonio y herramienta de resistencia. La historia de Horna y Michaelis demuestra que el trabajo de las mujeres en contextos políticos y sociales complejos puede ser fundamental para comprender el pasado y construir una narrativa más completa y diversa.





