La historia de Malena, una joven que sufrió quemaduras en el 80% de su cuerpo tras un ataque con ácido en 2019, culmina en un logro académico que simboliza su resistencia y lucha contra la violencia. Después de siete años, finalmente se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un acto que refleja su determinación y esperanza.
El ataque y sus consecuencias
En 2019, Malena fue víctima de un ataque ordenado por su expareja, el empresario Juan Antonio Vera Carrizal, quien le arrojó ácido, cubriendo el 80% de su cuerpo. Desde entonces, ha enfrentado un proceso legal prolongado y un sistema judicial que, según ella, ha sido lento y complicado. Vera Carrizal, quien sigue sin sentencia condenatoria, habría simulado enfermedades para evadir la justicia, y su hijo, Juan Antonio Vera Hernández, permanece prófugo, según la fiscalía de Oaxaca.
La lucha por justicia y la legislación
De su experiencia nació la Ley Malena, una legislación que reconoce la violencia con ácido como delito autónomo y permite vincular a proceso al agresor con una amenaza. Aunque ya fue adoptada por 18 estados, aún hay regiones donde no se ha implementado, y en estos lugares, los ataques continúan ocurriendo, como en junio de 2026 en Ecatepec y Celaya.
El proceso judicial y los desafíos legales
El caso de Malena llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde se analizan amparos que podrían reabrir su proceso. La resolución, de acuerdo con fuentes judiciales, no garantiza justicia completa, sino la posibilidad de un nuevo juicio con todas las garantías. La lucha legal sigue siendo un obstáculo para que reciba una verdadera reparación.
Un símbolo de resistencia y esperanza
El lunes 23 de junio, María Elena Ríos, también sobreviviente de un ataque con ácido, se graduó como saxofonista en la UNAM. En sus palabras, resumió su lucha: “Ningún dinero me va a devolver mi piel, mis años, mis sueños. Ser desobediente es el acto de amor más grande que puedo hacer por mí.” Este acto de valentía y resistencia se convierte en un símbolo para muchas víctimas y una llamada a la reflexión sobre la necesidad de fortalecer las leyes y la justicia en casos de violencia ácida en México.
Reflexión final
La historia de Malena no solo es un testimonio de superación personal, sino también un llamado a la acción para que el Estado mexicano fortalezca los mecanismos legales y de atención a víctimas de violencia con ácido. La justicia aún tiene un camino por recorrer, pero su ejemplo inspira a seguir luchando por un país más seguro y justo.





