El presidente de Argentina, Javier Milei, retomó el debate internacional sobre la regulación de la inteligencia artificial (IA), en respuesta a las advertencias del historiador Yuval Noah Harari respecto a la personería jurídica de las empresas gestionadas por IA. La discusión se intensifica en un momento donde la tecnología avanza rápidamente y genera preocupaciones sobre su impacto legal y social.
Las declaraciones de Milei y su postura sobre la personalidad jurídica de las empresas de IA
En su respuesta, Milei afirmó que “otorgar personalidad jurídica a las compañías de IA no significa lanzar el Día del Juicio de Terminator”, sino “ofrecer el refugio que James Watt necesitó hace 200 años, permitiendo que la imaginación se desarrolle y crezca con libertad”. Para el mandatario argentino, la discusión sobre la regulación legal de las empresas gestionadas por IA debe centrarse en la protección y la estructura legal, no en temores distópicos.
Contexto y argumentos del presidente argentino
Milei consideró “inesperada” la preocupación de Harari sobre los riesgos de conceder un marco legal autónomo a estas empresas. Remarcó que “probablemente nadie en el mundo puede prever el futuro como él”, pero que “dar a las empresas gestionadas por IA un marco legal parece ser una característica necesaria de ese futuro”. Además, recordó que Harari, en su libro “Sapiens”, elogió la invención de la responsabilidad limitada, calificándola como “uno de los inventos más ingeniosos de la humanidad”.
Importancia de la personalidad jurídica y riesgos asociados
Milei defendió que la personalidad jurídica “cumple una función precisa y bien comprendida: permite a una organización tener un patrimonio neto y centraliza las relaciones legales derivadas de sus actividades”. En su opinión, lejos de ser una novedad, es “uno de los instrumentos más probados en la historia del derecho comercial”. Respecto a los riesgos, consideró que si las empresas de IA implican peligros mayores, “el caso para la personalidad jurídica se fortalece, no se debilita”.
Responsabilidad y posibles vacíos legales
El mandatario argentino también abordó la responsabilidad penal de las máquinas, señalando que “la bancarrota sería para una IA el equivalente a la muerte”, por lo que “haría todo lo posible por evitarlo”. En ese sentido, afirmó que una IA, ante la perspectiva de desaparición, tendería a cumplir estrictamente la ley. Además, cuestionó las preocupaciones distópicas de Harari, que evocan ciudades fuera de control y sociedades divididas, y las contrastó con la experiencia histórica, mencionando la Revolución Industrial y su impacto en la producción global.
Perspectiva económica y regulación
Milei también planteó si la inteligencia artificial derivará en pocas corporaciones dominantes o en una proliferación de empresas más pequeñas. Según el presidente, la IA “parece reducir las barreras de entrada en muchas actividades”, lo que podría favorecer mercados menos concentrados. Aseguró que “una empresa legalmente constituida nunca ostentará ese monopolio”, y que siempre estará “a un paso de la irrelevancia”.
Marco legal y control estatal
Para Milei, la personalidad jurídica “lejos de facilitar abusos, es precisamente el mecanismo mediante el cual una sociedad canaliza su energía creativa dentro del marco de la ley, los derechos de propiedad y el principio de no agresión que forman los pilares del liberalismo”. En ese sentido, afirmó que “una empresa de IA estará sujeta al Estado de derecho exactamente del mismo modo que cualquier sociedad convencional”.
Reflexión final y análisis
El debate entre Milei y Harari refleja las tensiones actuales sobre cómo regular la inteligencia artificial y qué riesgos o beneficios puede traer. Mientras el presidente argentino apuesta por un marco legal que permita el desarrollo y la protección, el historiador advierte sobre posibles escenarios distópicos. La discusión sigue abierta y será clave en la construcción de políticas que equilibren innovación y seguridad.





