La Declaración de Independencia y su vigencia actual
La promesa de “vida, libertad y búsqueda de la felicidad” que inspiró la fundación de Estados Unidos hace 250 años, en la Declaración de Independencia de 1776, enfrenta desafíos en la actualidad. Las políticas del presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca han limitado derechos de inmigrantes, mujeres, estudiantes y periodistas, erosionando esa promesa.
Según la fuente, esta fórmula se basa en que los seres humanos son creados iguales y poseen derechos inalienables. Sin embargo, historiadores y analistas advierten que estos principios nunca se han cumplido plenamente y que, en los últimos años, su vigencia se ha visto aún más afectada.
Orígenes y contradicciones en los principios fundacionales
Para comprender el escenario actual, es necesario remontarse a los orígenes del país. La presencia europea durante casi dos siglos en lo que hoy es EE.UU. influyó en una teoría política que quedó plasmada en la Declaración, pero estos principios nacieron en contradicción con la realidad del entorno.
Kevin Kenny, profesor de historia en la Universidad de Nueva York (NYU), explica que en las colonias existía la esclavitud, contraria a la libertad proclamada. Estas promesas, presentadas como derechos inalienables, reflejaban aspiraciones que ningún gobierno podía pisotear, pero en la práctica, no se cumplían.
EE.UU. se consolidó como “una república de hombres blancos”, excluyendo a mujeres, afroamericanos y pueblos nativos, según Kenny. Tanya Greene, directora del programa de EE.UU. en Human Rights Watch, sostiene que en el siglo XVIII estos valores eran condicionales y racializados, diseñados para salvaguardar la autonomía y el poder de los hombres blancos propietarios.
Con el tiempo, estos principios sirvieron de base para avances como la abolición de la esclavitud, la no discriminación en el derecho al voto y la ciudadanía por nacimiento. No obstante, Stephanie McCurry, historiadora, señala que estas conquistas también han sido amenazadas en los últimos años.
Impacto de las políticas recientes y el debate social
La Declaración también estableció una lucha sobre quién puede reclamar esos derechos y qué significa pertenecer en EE.UU., una batalla que, según McCurry, aún continúa. La percepción de que la libertad y los derechos son universales en la sociedad estadounidense es defendida por Mary Herzog, miembro de la organización Hijas de la Revolución Americana.
Herzog afirma que la mayoría disfruta de esas libertades y que los padres fundadores estarían orgullosos de la evolución del país. Sin embargo, jóvenes como Oliver Fuentes, hijo de inmigrantes salvadoreños, consideran que las políticas de Trump están restringiendo estos principios, especialmente tras decisiones judiciales recientes, como el fin de la protección federal al derecho al aborto.
Oliver también señala dificultades económicas que, en su opinión, limitan la capacidad de ser “libre y feliz”. La directora de HRW agrega que la promesa de la Declaración está lejos de ser universal, especialmente para las comunidades racializadas y los trabajadores federales afectados por políticas de exclusión y despidos.
El mandatario Donald Trump ha sido criticado por no respetar los principios fundamentales del país, según Stephanie McCurry, y por limitar derechos adquiridos tras luchas sociales pasadas. La percepción del respeto a las libertades varía según las afinidades políticas: una encuesta del Pew Research Center de 2026 indica que el 57 % de los estadounidenses cree que el gobierno respeta esas libertades, con una división marcada entre republicanos (79 %) y demócratas (38 %).
¿Qué sigue? La discusión sobre el alcance real de los derechos en EE.UU. continúa en un contexto de polarización política y social, con desafíos pendientes para consolidar la promesa de vida, libertad y felicidad para todos los ciudadanos.





