El crecimiento logístico impulsa también el aumento del robo de cargas en la región
El incremento de la actividad logística en América Latina, motivado por el crecimiento del comercio internacional, ha traído consigo un aumento en la sofisticación y en la cantidad de robos de cargas en tránsito. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las exportaciones regionales crecieron un 6,4% durante 2025, lo que ha generado mayores flujos logísticos y una expansión de las cadenas de suministro vinculadas al comercio internacional.
Impacto en corredores terrestres y medidas de seguridad
Este crecimiento, sin embargo, ha elevado también los niveles de exposición al riesgo en corredores terrestres, accesos portuarios y redes de distribución. Ante esta situación, distintas empresas del sector están reforzando sus estrategias de seguridad operativa y protección de mercancías, integrando herramientas como monitoreo en tiempo real, análisis predictivo y protocolos específicos de prevención.
Casos destacados: México y Brasil
En México, el 82% de los robos registrados durante 2025 se concentraron en diez estados, principalmente en corredores vinculados al Estado de México y Puebla. La violencia contra conductores en ocho de cada diez incidentes ha comenzado a modificar decisiones operativas y ha provocado aumentos en los costos logísticos, que pueden llegar a un 30% en algunos casos, debido a inversiones en monitoreo satelital y seguros.
Brasil también enfrenta un escenario similar. Datos indican que en 2025 se registraron 8.570 robos de carga, con pérdidas cercanas a los 900 millones de reales. La región sudeste, especialmente São Paulo y Río de Janeiro, concentra gran parte de estos incidentes.
Perspectivas y estrategias preventivas en otros países
Argentina, Colombia y Perú también reportan un incremento en los riesgos asociados al transporte terrestre, especialmente en rutas de exportación y distribución urbana. Los países están adoptando medidas como la trazabilidad, geolocalización y protocolos de prevención específicos para reducir la vulnerabilidad.
El informe señala que el desafío no solo es indemnizar las pérdidas, sino también acompañar con prevención, coberturas adaptadas y asesoramiento especializado en riesgos específicos de cada operación. La seguridad y la gestión de riesgos comienzan a ocupar un lugar central en las cadenas de suministro regionales, especialmente en operaciones de transporte terrestre y comercio internacional.
¿Qué implica todo esto para las empresas y el comercio?
El aumento en la sofisticación del delito obliga a las empresas a replantear sus estrategias de seguridad y a invertir en tecnologías y protocolos que permitan una protección efectiva de sus mercancías. La tendencia indica que, sin un refuerzo en las medidas preventivas, el crecimiento logístico podría verse amenazado por la escalada delictiva, afectando tanto costos como tiempos de entrega.
¿Crees que las estrategias actuales son suficientes para enfrentar este escenario? ¿Qué otras medidas podrían implementarse para reducir el impacto del robo de cargas en la región? La discusión está abierta.




