Perú se prepara ante posibles desastres con su primer simulacro nacional multipeligro
Este viernes 29 de mayo, Perú lleva a cabo el primer Simulacro Nacional Multipeligro 2026, una iniciativa que moviliza a millones de peruanos para fortalecer la cultura de prevención ante desastres naturales y riesgos inducidos por el ser humano. La jornada, organizada por el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), busca poner a prueba los protocolos de respuesta y la capacidad del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD).
Contexto y motivo del simulacro
La elección de esta fecha responde al 56 aniversario del terremoto ocurrido el 31 de mayo de 1970 frente a la costa de Chimbote, en la región de Áncash. Ese sismo, con una magnitud de 7,9, provocó un alud-aluvión que sepultó la ciudad de Yungay, dejando más de 70 mil víctimas mortales, según informes oficiales. La conmemoración busca mantener viva la memoria de esa tragedia y promover la cultura de la prevención en todo el país.
Objetivos y participación ciudadana
El principal objetivo del simulacro es que tanto la población como las instituciones públicas, educativas y privadas practiquen acciones de respuesta ante diferentes escenarios de emergencia. Según información del INDECI y el Instituto Geofísico del Perú (IGP), se busca evaluar los tiempos de evacuación, la organización de brigadas y el uso eficiente de recursos de primera respuesta.
Durante la actividad, se activarán sistemas de alarma como sirenas, bocinas y campanas para alertar sobre el inicio del ejercicio en todo el territorio peruano. La participación incluye a efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP), bomberos, personal de salud, voluntarios y comunidades rurales, quienes pondrán en práctica acciones preventivas y de rescate.
Desarrollo del simulacro y escenarios
El ejercicio comienza a las 10:00 de la mañana, momento en el cual se activan las alarmas y se simula la ocurrencia de un desastre natural. Los participantes deben ubicarse en zonas seguras internas y luego evacuar hacia puntos de reunión establecidos, llevando una mochila de emergencia con agua, alimentos, linterna, radio y documentos importantes.
Cada región adapta el simulacro a los riesgos más probables según su ubicación. En la costa, se priorizan escenarios de sismos y tsunamis, mientras que en la sierra y la selva se simulan deslizamientos, inundaciones y aludes. Las autoridades locales y brigadas supervisan el cumplimiento de las rutas de evacuación y el uso de equipos básicos de supervivencia.
Participantes y acciones clave
El simulacro involucra a toda la ciudadanía peruana, incluyendo familias, instituciones educativas, empresas y entidades públicas. Se realizarán simulaciones de rescate, atención a heridos, manejo de albergues temporales y coordinación entre distintas instituciones del SINAGERD.
Además, se pondrán en práctica acciones específicas para personas con discapacidad, adultos mayores, niños y comunidades rurales. La participación de la Policía, bomberos, personal de salud y voluntarios permitirá evaluar y mejorar los procedimientos de respuesta ante emergencias.
Recomendaciones y expectativas
Las autoridades recomiendan identificar rutas de evacuación, preparar una mochila de emergencias y mantener la calma durante el ejercicio. También se aconseja organizarse en familia y establecer puntos de encuentro fuera del hogar.
Se espera que este simulacro sirva para detectar debilidades en los planes de contingencia y fortalecer la coordinación interinstitucional. La jornada busca sensibilizar a la población sobre la importancia de estar preparados y adoptar una actitud proactiva frente a los riesgos.
Importancia de los simulacros para la cultura preventiva
Más allá de la práctica puntual, los simulacros nacionales cumplen una función educativa y social. Permiten que la población interiorice rutinas de evacuación, identifique zonas seguras y reconozca la utilidad de contar con recursos básicos para afrontar emergencias. Además, facilitan a las autoridades evaluar y mejorar sus sistemas de alerta y respuesta.
Desarrollar una cultura de prevención es fundamental para reducir el impacto de los desastres y salvar vidas. La participación activa en ejercicios como el Simulacro Nacional Multipeligro refuerza la resiliencia social y contribuye a una gestión más efectiva ante futuras emergencias.




