Chetumal, Quintana Roo. La encuesta con la que Morena iba a definir su coordinación estatal en Quintana Roo está detenida. No hay fecha para los resultados, no hay fecha para el anuncio, y el plazo que maneja la dirigencia nacional se estiró hasta diciembre.
Lo confirmó David Hernández, secretario de Organización del partido en el estado: toda decisión “permanece en manos de la Comisión de Elecciones del Comité Ejecutivo Nacional”, y no existe fecha concreta para conocer los resultados.
El 1 de agosto, Citlalli Hernández había explicado el método en una frase: “habrá una encuesta telefónica primero, para una medición inicial, y luego habrá una casa por casa”. Cuarenta días después, ninguna de las dos etapas tiene resultado público.
No es solo Quintana Roo
El freno es más amplio, y eso importa para entender qué está pasando.
En Sonora, la presidenta estatal de Morena, Judith Armenta Cota, pidió a los seis aspirantes “pausar sus actividades” hasta que se complete la encuesta interna. El argumento fue permitir que la militancia responda con reflexión y priorizar la unidad interna. Ahí sí había una fecha estimada: 15 de septiembre.
Y a nivel nacional, Ariadna Montiel, presidenta del partido, señaló que Morena tiene hasta diciembre para anunciar las candidaturas pendientes a gubernaturas rumbo a 2027. La demora, según esa versión, obedece a que el partido debe revisar preferencias electorales, equilibrar paridad de género, evaluar competitividad y negociar con sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo.
Es exactamente la lista de criterios que describimos hace días: elementos que no se miden en ninguna encuesta y que se resuelven en una mesa.
La versión que circula, y lo que sí se puede sostener
En redes sociales circula desde ayer una versión más grave: que Morena habría suspendido el trabajo de la casa encuestadora Enkoll en tres estados —Sonora, Quintana Roo y Baja California Sur— luego de que aspirantes intentaran pagar para manipular los resultados, y que la empresa se habría negado.
Marabunta Política no ha podido verificar esa versión y no la da por cierta. Lo decimos con todas sus letras porque la acusación es de una gravedad que exige respaldo: intentar comprar el resultado de una encuesta interna no es una travesura política, es una conducta que puede constituir delito.
Esto es lo que sí está documentado hasta hoy:
- Ni el comunicado del partido en Quintana Roo ni el de Sonora mencionan a Enkoll ni a ninguna otra encuestadora por nombre.
- Ninguna de las versiones oficiales alude a pagos, sobornos ni intentos de manipulación. En Quintana Roo, David Hernández atribuyó las tensiones a “una posible estrategia de la oposición para generar divisiones”.
- Enkoll sí es objeto de una disputa pública, pero de otra naturaleza: el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, acusó a la firma de difundir mediciones para “fabricar percepción artificial” y de ser beneficiaria de contratos con dependencias de gobierno. La empresa ha rechazado públicamente cualquier intento de manipular o distorsionar su trabajo.
Hay además un antecedente real que conviene no confundir: en marzo de 2024, las dirigencias nacionales de Morena y el PT sí detuvieron resultados de encuestas en Los Cabos, Baja California Sur, tras una queja de la diputada Gabriela Montoya por presunta manipulación de encuestadores. Fue otro proceso, otra elección y hace más de dos años. No es el caso de hoy, aunque se le parezca lo suficiente como para que se mezclen.
Lo que este freno confirma
Más allá de si la versión de los pagos se sostiene o no, el hecho verificable es suficiente por sí solo: el instrumento con el que Morena prometió resolver esta contienda se detuvo, sin explicación pública del motivo y sin fecha de reanudación.
Recordemos cómo se vendió el método. Una encuesta telefónica, luego una casa por casa, y que decidiera la gente. Lo que hay hoy es una pausa indefinida decidida en la Ciudad de México, con criterios de desempate que nunca se sometieron a medición y con un plazo que se corrió a diciembre.
Para la militancia que dedicó asambleas y recorridos a este proceso, la diferencia entre las dos cosas no es un tecnicismo.
Y el problema de fondo es el mismo que ya señalamos: como las encuestas de coordinaciones estatales no se publican, no hay forma de saber si el freno responde a un problema técnico, a una negociación entre grupos o a algo más. Cuando el procedimiento es opaco, cualquier versión —incluidas las que no se pueden verificar— encuentra terreno fértil. La opacidad no protege al partido: lo deja indefenso frente al rumor.
Dónde queda Quintana Roo
El proceso local cumple hoy ochenta días desde que se abrió el registro, el 22 de junio. Se mantiene sin coordinador estatal, sin resultados de encuesta y con cuatro aspirantes en espera, uno de ellos recién denunciado ante la fiscalía electoral federal y otra bajo investigación de la FGR.
Sonora, con seis aspirantes, tenía fecha estimada. Quintana Roo no tiene ninguna.
Lo que falta
- Qué casa encuestadora contrató Morena para Quintana Roo. No es información pública.
- El motivo formal de la pausa. Ninguna versión oficial lo explica.
- Una postura de Enkoll sobre si trabajó o no en este proceso concreto.
- Si existe alguna queja presentada ante la Comisión de Elecciones del CEN por irregularidades en el levantamiento.
Marabunta Política solicitó postura a las partes y seguirá el proceso. Actualizaremos esta nota si la versión que hoy circula se confirma o se desmiente.
Nota: esta pieza distingue de forma deliberada entre hechos verificados y una versión no confirmada que circula en redes sociales. Las personas mencionadas se presumen inocentes de cualquier conducta que no haya sido acreditada por autoridad competente.
Fuentes: Quadratín · Radio Sonora · La Palabra del Caribe · Infobae · Milenio (caso Los Cabos, 2024) · La Opinión QR





