La Oficina Federal de Investigación (FBI) sigue el rastro de una abogada colombiana y un expolicía acusados de alertar a jefes de la red Los del Dorado sobre una investigación y la inminente incautación de bienes. La filtración no impidió que autoridades estadounidenses y colombianas decomisaran 44 propiedades valoradas en más de $22.000 millones, golpeando el patrimonio de la organización dedicada al narcotráfico.
Cómo operaba la red y la filtración de información
De acuerdo con el expediente, el grupo adquiría pasta base en el sur de Colombia, la transportaba en tractocamiones hacia laboratorios clandestinos rurales en Antioquia y allí la convertía en clorhidrato. Posteriormente, la droga era enviada a Centroamérica y Estados Unidos.
La filtración se confirmó tras una reunión en junio de 2025 en un centro comercial de Medellín, sector El Poblado. Tres cabecillas escucharon un audio filtrado con los nombres de al menos diez mafiosos bajo la mira de la Fiscalía General de la Nación. Entre los mencionados figuraban “Olfer”, “Yulian”, “Mono”, “Chucho”, el “Calvo”, “Calero” y otros. El documento tenía el logo de la Fiscalía.
Pagos y acceso a información reservada
El expediente detalla que la abogada aseguraba tener contactos dentro del ente acusador y sugería la entrega de un incentivo económico para demorar el proceso. Alias Yulian poseía varios audios de la abogada, incluyendo menciones a nombres de implicados.
Por otra parte, un exfuncionario de la Policía Nacional ofreció acceso a la carpeta investigativa a cambio de $12.000.000. Alias Calvo declaró que este expolicía les entregó una USB con datos del operativo.
Descubrimiento y reacción de las autoridades
La filtración se evidenció en agosto de 2025, cuando el apoderado de Eisar Yulian Monsalve González, alias Yulian, envió un derecho de petición a la Fiscalía revelando que conocía la investigación y solicitaba evitar órdenes de captura o allanamientos. Este hecho llevó a los investigadores a acelerar el operativo, aunque alias Yulian logró escapar y permanece prófugo.
Los interrogatorios a Edilson Palacio Orjuela (alias Calvo) y Olfer Rodríguez Vanegas (alias Olfer), quienes buscaban un preacuerdo, aportaron detalles sobre la reunión en El Poblado y los pagos a funcionarios para obtener información reservada.
Rutas, laboratorios y vínculos criminales
La organización compraba pasta base en Nariño y la trasladaba a laboratorios en Doradal, Puerto Triunfo, en el Magdalena Medio de Antioquia. La cocaína procesada se enviaba en camiones de ganado y de materiales de construcción hacia la costa Caribe, para su posterior salida marítima a Estados Unidos y Centroamérica.
Los laboratorios estaban en una zona de influencia del Clan del Golfo, bajo el control de Oliverio Isaza Gómez (alias Terror), quien murió en un operativo militar en febrero de 2025. Los capos pagaban a alias Terror para asegurar el acceso y la salida de la droga. Los pagos se realizaban en efectivo y, en ocasiones, mediante la entrega de bienes, como vehículos de alta gama.
- En febrero de 2020, una interceptación reveló la pérdida de 736 kilos de cocaína en un camión que salía de Puerto Triunfo. Alias Calvo mencionó que alias Negrito debía cubrir la deuda y vendió una estación de servicio en Florencia, Caquetá, a una allegada de Calvo.
Bienes incautados y alcance de la operación
Tras trece meses de rastreo patrimonial, las autoridades incautaron 44 bienes en Antioquia, Boyacá, Santander y Caquetá. La operación fue mencionada públicamente por Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín.
El caso pone de relieve los retos en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción institucional, así como la capacidad de reacción de las autoridades pese a las filtraciones. Para más información sobre temas de seguridad en la región, consulta el artículo Asesinato de 212 agentes de seguridad pública en México en 2026.





