El uso del Mundial 2026 para mejorar la imagen del transporte en Los Ángeles
El Metro de Los Ángeles aprovechó el Mundial de Fútbol 2026 para cambiar su percepción pública antes de los Juegos Olímpicos de 2028. El evento sirvió como prueba piloto para un sistema de transporte que busca consolidarse en una ciudad con desafíos logísticos y de seguridad.
El 2 de julio de 2026, Matthew Smith, residente de Los Ángeles, retornó al sistema tras diez años para asistir al partido España-Austria en el Mundial. La experiencia fue reveladora: “Parece un sistema de transporte que funciona, lo cual es algo sorprendente dado su reputación”, comentó a AP News. Esa percepción buscaba ser replicada en los próximos años, con el objetivo de impulsar el uso del transporte público en la ciudad.
Preparativos y desafíos para los Juegos Olímpicos 2028
Los ocho partidos del Mundial disputados en Los Ángeles generaron cifras que no se habían visto en mucho tiempo: casi 50.000 viajes en tren y más de 30.000 en lanzaderas solo en ese encuentro. Para los Juegos Olímpicos de 2028, las autoridades prevén movilizar aproximadamente 1 millón de viajes diarios, con una necesidad estimada de 3.000 autobuses prestados, quince veces más que durante el Mundial.
Este incremento responde a la falta de estacionamientos en las sedes olímpicas y a la dispersión de los eventos en múltiples ubicaciones sin conexión directa con el sistema de trenes. La planificación contempla la utilización de 15 líneas de lanzaderas y un trayecto máximo en lanzadera de 1 hora y 15 minutos, para conectar a los asistentes con los principales puntos de interés.
Medidas para mejorar la seguridad y la percepción pública
El sistema de transporte en Los Ángeles ha enfrentado años de mala imagen, marcada por hechos de violencia, suciedad y consumo de drogas. En 2024, un incidente de violencia reforzó esa percepción, con la muerte de una mujer de 67 años en un vagón.
Para revertir esa situación, LA Metro implementó varias acciones: apertura de solicitudes para un cuerpo policial propio, con despliegue completo previsto para 2029; equipos especializados en atención a personas en situación de calle y salud mental; reducción del crimen en un 13,6% en marzo de 2026 respecto al año anterior; actualización del sistema de pago, aceptando tarjetas de crédito y en colaboración con la FIFA, tarjetas de edición limitada por país.
Asimismo, se crearon zonas para fanáticos, fiestas con DJ y pantallas gigantes en los principales nodos de transporte, además de campañas en redes sociales para atraer nuevos usuarios. La expansión de la red incluyó la extensión de la Línea D en mayo de 2026, que conecta el centro comercial The Grove, LACMA y los Pozos de Alquitrán de La Brea, con cuatro nuevas estaciones en construcción para llegar a UCLA, sede que funcionará como Villa Olímpica.
¿Qué sigue para Los Ángeles y su transporte público?
La comparación con París 2024 revela las diferencias en la preparación logística: en Los Ángeles, la ausencia de estacionamientos en sedes y la necesidad de 3,000 autobuses prestados representan retos mayores. Sin embargo, la intención es consolidar un cambio de hábito en la población, que actualmente no percibe su ciudad como una de tránsito eficiente.
Expertos y residentes coinciden en que la voluntad de usar transporte público en Los Ángeles está creciendo, especialmente ante los altos costos del combustible. La pregunta que queda en el aire es si estas acciones serán suficientes para transformar la movilidad en la ciudad y garantizar un evento olímpico sin autos, en línea con las metas de sostenibilidad y accesibilidad.





