En medio de un escenario político marcado por crisis internas y desafíos económicos, el Gobierno argentino ha experimentado un leve repunte en su imagen, según un informe reciente. Sin embargo, expertos y fuentes oficiales advierten que esta mejoría es frágil y no garantiza estabilidad a largo plazo.
Un piso en la imagen oficial
Hace una semana, un importante despacho de la Casa Rosada recibió un informe que señalaba que, en los últimos días de abril y los primeros de mayo, la imagen del Gobierno habría tocado un piso. Esto implica que, tras meses de caída, los números reflejaban un leve rebote, aunque sin promesas de que sea duradero.
Uno de los consultores que trabaja como proveedor exclusivo para la Casa Rosada afirmó a Infobae: “Veo que a fines de abril ya no tengo un número peor que el mes pasado. Es como si se hubiera tocado un piso”. Sin embargo, advirtió que aún no hay certezas sobre si ese piso es de cemento o de arena movediza, sugiriendo que la estabilidad todavía no está garantizada.
Factores que influyen en la percepción pública
Desde el oficialismo, coinciden en que la economía es el factor principal que condiciona la percepción social. En abril, el sector público logró un superávit financiero de $268.103 millones, y la inflación mensual se desaceleró a 2,6%, lo que fue celebrado por algunos sectores, incluyendo a Javier Milei, quien afirmó que ese dato refleja la confianza del electorado en su gestión.
Pero, paralelo a estos indicadores positivos, la crisis política no cesó. La investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, una figura cercana al oficialismo, generó una inmovilidad mediática y un malestar interno por su sostenimiento en el cargo. Además, las internas entre distintos sectores del Gobierno y la merma en la actividad en el Congreso agravaron la situación.
Impacto de las internas y la economía
Un colaborador político del oficialismo señaló: “Las internas afectan poco a la percepción de la gente, pero sí paralizan la gestión, y eso sí condiciona la opinión pública”. La percepción del rebote también se atribuye a que la conversación sobre el caso Adorni habría mermado, permitiendo que otros indicadores económicos, como la inflación y el consumo, muestren mejoras.
Por ejemplo, un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que desde diciembre de 2023, cerraron 24.437 PyMEs en Argentina, principalmente en sectores como transporte, comercio y servicios inmobiliarios. Aunque algunos datos de marzo mostraron crecimiento en la industria y construcción, el panorama para el resto del año no sería favorable, especialmente para el sector industrial.
Perspectivas y desafíos
El Gobierno mantiene la esperanza de que un crecimiento leve pueda sostenerse hasta las elecciones, pero la relación con las provincias sigue siendo un reto. La modificación de la ley de zonas frías y el recorte presupuestario de 2,5 billones de pesos impactan en las administraciones locales, generando rechazo en varias provincias afectadas por los recortes en subsidios y obras públicas.
Un operador político del oficialismo afirmó: “La caja de herramientas para persuadir a los gobernadores es cada vez más chica”. En ese contexto, algunos analistas consideran que, en los próximos meses, la estrategia política del oficialismo podría centrarse en relegar la competencia en ciertos distritos para fortalecer su presencia en las listas de diputados y senadores nacionales.
¿Es un rebote real o solo una ilusión?
En definitiva, aunque algunos indicadores económicos muestran mejoras y la percepción pública parece haber tocado un piso, la incertidumbre política y los desafíos económicos mantienen en duda la sostenibilidad de este repunte. La pregunta que queda en el aire es si esta tendencia será suficiente para revertir la tendencia de caída o si se trata solo de un espejismo temporal.
¿Qué opinan los analistas y actores políticos sobre la verdadera magnitud de esta recuperación? La respuesta, como suele ocurrir en la política argentina, aún está por definirse.




