El 1 de agosto, en una reunión privada del proceso interno de Morena en Quintana Roo, un enviado de Palacio Nacional dijo algo que ningún opositor habría podido decir con la misma autoridad.
Carlos Ulloa, titular de Birmex y representante del centro en esa mesa, señaló que “hay una situación de crisis en varios municipios” con administraciones de Morena muy deficientes. Y los nombró: Othón P. Blanco, Felipe Carrillo Puerto, Tulum, José María Morelos y Cozumel.
Cinco de los once municipios del estado. Casi la mitad. El diagnóstico no vino de una encuesta de percepción ni de un adversario en campaña: vino del propio partido, sobre sus propios gobiernos, en el momento de decidir quién los va a encabezar.
Qué tienen en común esos cinco
La lista no es aleatoria y conviene mirarla con un mapa al lado.
Othón P. Blanco es la capital: Chetumal, la sede del gobierno estatal. Cozumel es la isla que recibe el mayor volumen de cruceros del Caribe mexicano. Tulum es el municipio con el crecimiento más acelerado del estado y el nuevo aeropuerto internacional. Y Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos son los dos municipios de la zona maya, los de mayor rezago social e histórica menor participación en el presupuesto.
Es decir: la crisis reconocida abarca la capital política, dos motores turísticos y el corazón maya del estado. No es la periferia. Es la estructura.
El dato que se conecta solo
Hay una coincidencia que merece nombrarse. Dos de esos cinco municipios —Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos— aparecen también en los cuestionamientos publicados contra uno de los aspirantes a la coordinación.
Por Esto documentó en junio señalamientos a Gino Segura, entonces secretario de Finanzas y Planeación del gobierno estatal, por una distribución del presupuesto que priorizó la zona norte por encima de los municipios mayas: Bacalar, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos. Es un señalamiento periodístico, no una resolución de autoridad, y no hay respuesta pública documentada.
Pero deja una pregunta razonable sobre la mesa: si el propio partido reconoce en agosto que esos municipios están en crisis, y en junio se señaló que quien repartió el dinero los dejó al final de la fila, ¿la crisis es de las administraciones municipales o de la asignación estatal que las financia?
Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Es el mismo tipo de doble contabilidad que analizamos en Las dos contabilidades del IV Informe: cifras impecables en el agregado estatal que se deshacen cuando se bajan a municipio.
Lo que el informe estatal no desagrega
Aquí aparece el hueco de información. El IV Informe de Gobierno presenta cifras estatales agregadas. No publica el desglose por municipio de las inversiones que presume, lo que hace imposible verificar desde afuera si los cinco municipios señalados recibieron menos, y cuánto menos.
Ya documentamos ese problema con el municipio más grande del estado en El IV Informe fuera de Chetumal. Con los municipios mayas el hueco es mayor, porque su peso poblacional es menor y su capacidad de exigir información pública, también.
Por qué esta admisión vale más que una acusación
En política, un señalamiento de la oposición se descalifica con una frase. Una admisión interna, no.
Lo que ocurrió el 1 de agosto es que Morena puso por escrito —en la mesa donde se define su futuro en el estado— que cinco de sus once administraciones municipales funcionan mal. Ese reconocimiento tiene dos consecuencias inmediatas.
La primera es electoral: quien gane la coordinación hereda ese pasivo. No llega a construir sobre una base sólida; llega a explicar por qué la mitad del estado está en la lista de problemas del propio partido que lo postula.
La segunda es de credibilidad. Si Morena sabía en agosto que había crisis en cinco municipios, la pregunta obvia es qué se hizo entre agosto y hoy. Setenta y nueve días después de abierto el proceso interno, no hay coordinador estatal, no hay resultados de encuesta y no hay un plan público de intervención en esos cinco ayuntamientos.
Lo que faltaría para verificarlo
Este análisis se sostiene sobre una declaración reportada por un medio estatal. Para convertirla en algo auditable haría falta información que hoy no es pública:
- El desglose por municipio de las inversiones estatales del sexenio.
- Las participaciones y aportaciones federales transferidas a cada uno de los once ayuntamientos, año por año.
- Los criterios con los que Morena clasificó a esos cinco como críticos y no a otros.
Marabunta Política solicitará ese desglose por la vía de transparencia. Publicaremos lo que llegue, incluida la negativa si la hay.
Esta pieza forma parte de nuestra cobertura del proceso interno de Morena en Quintana Roo. El panorama completo, en 79 días y contando: la coordinación que Morena no define.
Fuentes: La Opinión de Quintana Roo · Por Esto · Milenio





